Los frutos rojos, superalimentos del Siglo XXI

Son por todos conocidas las bondades de las bayas rojas. Se conocen también de forma genérica como “frutos del bosque”, ya que suelen crecer de forma silvestre. Su consumo se remonta ya a la antigua Grecia, y han quedado documentos en los que nuestros antepasados se referían a ellas como “sangre de titanes“. No todas tienen color rojo, existiendo algunas negras y violáceas. Algunas de las más conocidas son los arándanos, las frambuesas, los andrinos, las grosellas, moras y zarzamoras. Pero hay muchas más, repartidas por los cinco continentes.

En muchas ocasiones son difíciles de encontrar en fruterías y supermercados, ya que no se suelen cultivar y su recolección, debido a los lugares en los que crecen, resulta cara y dificultosa. En los últimos años, sin embargo, ha comenzado a florecer toda una industria alrededor de estas codiciadas perlas naturales, ya que son muchos los que defienden que poseen un sinfín de propiedades beneficiosas para el organismo. Es el caso, por ejemplo, de las cetonas de frambuesa. Se trata de un compuesto químico presente en este tipo de frutos y que, según ciertas opiniones, resulta casi milagroso en la lucha contra el exceso de peso. Obviamente ha sido en EE.UU. donde primero se han puesto de moda, llegando incluso a producir de forma artificial (sintetizando la molécula en laboratorio) una réplica de las cetonas naturales con el objeto de abaratar su coste y hacerlas llegar al gran público. ¿Hasta qué punto estamos hablando de un producto milagro sensacionalista? Aún no lo sabemos, puesto que su introducción el mercado es relativamente reciente, pero siempre tenemos que desconfiar de todos los remedios que parecen demasiado buenos para ser ciertos.

Por último, comentaremos que hay quienes defienden el arádano rojo como la “superfruta del Siglo XXI”, llegando a presentar estudios de prestigiosas universidades norteamericanas que lo destacan por sus propiedades antioxidantes, reducción de los radicales libres asociados al envejecimiento e incluso como aliado en la lucha contra el cáncer, Alzheimer y ciertas enfermedades cardíacas.

En cualquier caso, los frutos rojos son un regalo de la naturaleza. Si tienes un pequeño jardín o huerto urbano puedes probar a cultivar alguno. Crecen sin muchos problemas, ya que están acostumbrados a desarrollarse en un entorno natural.

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